La Ansiedad y el Pánico Escénico

LA ANSIEDAD Y EL PÁNICO ESCÉNICO

La Ansiedad y el Pánico Escénico – Un Enemigo Peligroso

La Ansiedad y el Pánico Escénico son la manifestación de  un cambio o alteración del equilibrio emocional de una persona que conlleva a cambios fisiológicos importantes. Para enfrentarse uno al incomodo estado de ansiedad es necesario tener conocimiento de los procesos fisiológicos involucrados, con el fin de adoptar medidas prácticas de control.

Si una crisis supone un  cambio importante en el desarrollo de un proceso que da lugar a una inestabilidad, ¿qué es una crisis de ansiedad?

¿Cómo se desencadenan las sensaciones fisiológicas de La Ansiedad y el Pánico Escénico?

crisis de ansiedad

Desde el momento en que los procesos de la ansiedad y el pánico escénico empiezan, hay una activación del sistema nervioso autónomo (simpático), o sea, que la persona empieza a respirar con más velocidad y menor profundidad (hiperventilación e hiperrespiración). La hiperventilación es un síntoma potencial de la ansiedad y bastante fuerte cuando se deflagra una crisis de ansiedad. Se define como la respiración que está por encima de las necesidades de nuestro cuerpo, es decir, es una respiración excesiva, muy característica en personas que mantienen un estado constante de ansiedad. Genera un desequilibrio químico en el organismo a consecuencia del desequilibrio entre los niveles de O2 y CO2 en la sangre. Ocurre, en otras palabras, principalmente cuando uno respira superficialmente y demasiadas veces seguidas.

Síntomas de una crisis de ansiedad

Como consecuencia de la hiperventilación sube el nivel de oxigeno en el cuerpo, en especial en el cerebro, pero los niveles de CO2 quedan por debajo de los niveles necesarios en la sangre y a consecuencia alteran su PH que se vuelve alcalino, lo que conlleva a una sensación aguda de falta de aire (disnea), dificultad para concentrarse, inquietud, fatiga, irritabilidad y tensión muscular.

ansiedadLos vasos sanguíneos periféricos se contraen, pues se desencadena una reacción de “lucha y fuga”, habitual en los seres vivos, cuando delante de una situación de amenaza o miedo y que, por supuesto, genera ansiedad. Hablamos aquí de una “descarga de adrenalina” en el torrente sanguíneo. Las manos se enfrían y la persona queda más pálida, con la boca seca y la garganta contraída. La alta oxigenación lleva el corazón a latir más deprisa (taquicardia), con el objetivo de proporcionar al organismo el calor necesario a la musculatura.

Con la hiperventilación y la taquicardia, la temperatura del cuerpo se altera, lo que conlleva a sudar frío y abundantemente (hiperhidrosis). Se crea así un círculo vicioso (como una rueda de hamster) en que cada vez más los síntomas de la ansiedad se agravan. Los latidos del corazón aceleran y también la sensación de falta de aire se puede agrandar hacia el punto en que uno cree que va a morir. Hay muchas personas que, por una crisis de ansiedad, llegan a urgencias con la convicción de que sufren un ataque al corazón (infarto). Pero estas son reacciones fisiológicas que pueden ser controladas. Lo primero que hay que hacer es invertir el proceso de ansiedad que condujo a la alteración fisiológica, por medio de la respiración.

La Ansiedad y el Pánico Escénico – Una crisis generada por ponerse frente a otras personas

la ansiedad y el pánico escénicoEs habitual que surja cierto grado de la ansiedad y el pánico escénico, generados por la expectativa que antecede a la «performance«, cuando alguien necesita  cantar o hablar en público.  Tratamos aquí en realidad de la ansiedad generada por la sensación de vulnerabilidad ante la exposición frente a otras personas que esperan de uno alguna forma de resultado excelente.

Diciéndolo de modo sencillo, exponerse ante otras personas  cantando o impartiendo una charla, enseñando o demostrando la eficacia o eficiencia de alguna idea, técnica, sistema o producto, puede ser una experiencia impactante principalmente para aquellos que ya por naturaleza demuestran ser tímidos o retraídos.

La respuesta emocional es inmediata y las reacciones fisiológicas provocadas por la ansiedad ocurren antes mismo que uno pueda reflexionar. El entrenamiento previo acerca de cómo controlar tales reacciones en estos casos se hace necesario y, en realidad asume un papel fundamental pues puede significar la diferencia entre el éxito y el fracaso en asumir el control de la situación y ganar el juego contra la ansiedad.

Hay  medidas sencillas y bastante prácticas que pueden ser adoptadas para controlar las crisis de ansiedad. A seguir expongo algunas de ellas.

PRÁCTICAS QUE AYUDAN A CONTROLAR LA CRISIS DE ANSIEDAD

1- Concéntrate en lo que vas a hacer enseguida. Quédate enfocado/a únicamente en tí.

2- Practica tus ejercicios rutinarios de relajación del cuello y los de estiramiento de cuerpo y tórax.

3- Pasa a la práctica de la respiración abdominal completa, lentamente y de manera profunda, poniendo principal atención a cómo manejas el músculo piramidal en la espiración.

4- Espira el aire con los labios fruncidos con el fin de controlar su salida. (Puedes emitir una «s» o una «f»)

5- Repite el proceso por un mínimo de 15 veces.

6- Mientras respiras examina el contenido de tus pensamientos. Hazte preguntas importantes que te ayuden a afrontar con claridad la situación en que te encuentras. ¿Es ella de peligro? ¿El peligro es real o lo estás exagerando? ¿Hay algún riesgo implicado? ¿Qué valor real tiene ello? ¿Cuánto sabes o cuanto tienes de información que utilizar para poder afrontar con claridad la situación y hacer lo que debes hacer? Si hace falta, recapitula mentalmente y paso a paso lo que sabes, detente en puntos clave e intenta crear un esbozo mental de lo que hay que hacer.

7- Mantén tu concentración. Ahora, respira libremente y suspira si te entran ganas.

8- Fíjate en cómo estás respirando entonces. Si mientras seguías el paso 6 tu respiración se quedó calmada y pausada, entonces estás listo/a para afrontar la situación que tienes delante. Si no, vuelve al punto uno y pon especial énfasis a los puntos 2 y 3. Repite el proceso tantas veces cuantas haga falta.

La concentración es la clave para seguir bien a estos pasos. Si hace falta aíslate en alguna parte, aunque sea en el baño, si no encuentras un sitio más adecuado. Y de ahí, suficientemente concentrado/a y con la respiración calmada, sal directamente al escenario.

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